Pasiones Turcas
La creciente tensión entre el jefe de gobierno turco Recept Tayyip Erdogan y la cúpula militar sobre el nombramiento como presidente de Abdulá Gül es la escenificación de las grandes contradicciones de un país que pone a prueba en estos días la solidez democrática de sus instituciones en el contexto de las negociaciones de entrada a la Unión Europea.
Por una parte, dos políticos con toda la legitimidad democrática, reconocimiento internacional y gran apoyo popular, que han sido en los últimos años los artífices de grandes reformas económicas y sociales, que han mejorado notablemente la economía turca y modernizado el país, y que han iniciado las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, siendo dentro y fuera del país los combativos contra una Europa sólo cristiana e impulsora de fuertes reformas en materia de derechos humanos. La pertenencia a un partido islamista moderado no parece obstáculo para el europeísmo, quizás porque están mucho más cercanos a posiciones comparables a la democracia cristiana clásica europea que al integrismo islámico.
Por otra parte, está el omnipresente y poderoso ejército turco, garante del Estado laico fundado por Atatürk, que se resiste a ceder influencia e interviene en política, si es necesario dando Golpes de Estado y sin importarles la legitimidad democrática de los políticos elegidos en las urnas. De esta forma ha amenazando con derrocar al poder ante el nombramiento vía parlamentaria del presidente Gül, aludiendo a su papel protector del laicismo, incluso por encima de la democracia.
Entonces, paradojas de la vida, resulta que los islamistas moderados parecen más demócratas y europeístas que los viejos laicistas que, desde 1960 han hecho ya cuatro golpes, todos ellos en nombre de los principios que dieron origen al moderno Estado turco, después de la Primera Guerra Mundial.
La solución que se avecina, tras la resolución del Tribunal Constitucional, no parece más que un aplazamiento de la crisis ya que, si como ha pedido Erdogan, se elige de forma simultánea en elecciones presidente y primer ministro, la situación será muy similar a la actual. Pero si algo nos enseña la actualidad turca es el poco conocimiento que tenemos del mundo islámico en el que las cosas no son lo que parecen y habitualmente utilizamos estereotipos para definir realidades complejas.
Publicado en Tribuna de Salamanca el jueves 3 de mayo de 2007.
Por una parte, dos políticos con toda la legitimidad democrática, reconocimiento internacional y gran apoyo popular, que han sido en los últimos años los artífices de grandes reformas económicas y sociales, que han mejorado notablemente la economía turca y modernizado el país, y que han iniciado las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, siendo dentro y fuera del país los combativos contra una Europa sólo cristiana e impulsora de fuertes reformas en materia de derechos humanos. La pertenencia a un partido islamista moderado no parece obstáculo para el europeísmo, quizás porque están mucho más cercanos a posiciones comparables a la democracia cristiana clásica europea que al integrismo islámico.
Por otra parte, está el omnipresente y poderoso ejército turco, garante del Estado laico fundado por Atatürk, que se resiste a ceder influencia e interviene en política, si es necesario dando Golpes de Estado y sin importarles la legitimidad democrática de los políticos elegidos en las urnas. De esta forma ha amenazando con derrocar al poder ante el nombramiento vía parlamentaria del presidente Gül, aludiendo a su papel protector del laicismo, incluso por encima de la democracia.
Entonces, paradojas de la vida, resulta que los islamistas moderados parecen más demócratas y europeístas que los viejos laicistas que, desde 1960 han hecho ya cuatro golpes, todos ellos en nombre de los principios que dieron origen al moderno Estado turco, después de la Primera Guerra Mundial.
La solución que se avecina, tras la resolución del Tribunal Constitucional, no parece más que un aplazamiento de la crisis ya que, si como ha pedido Erdogan, se elige de forma simultánea en elecciones presidente y primer ministro, la situación será muy similar a la actual. Pero si algo nos enseña la actualidad turca es el poco conocimiento que tenemos del mundo islámico en el que las cosas no son lo que parecen y habitualmente utilizamos estereotipos para definir realidades complejas.
Publicado en Tribuna de Salamanca el jueves 3 de mayo de 2007.
